En una calle llena de jacarandas, una mañana de invierno, dos anfibios dialogan sobre el clima, se oía el cantar de las aves, se sentía el vientos bajar de la sierra, trayendo aroma de bosque nuboso. Hablaba la madre sapo a su hijo sapito, mientras se disponía instruirle nuevamente, sobre el arte de la estivación, el cual trata de la habilidad de sobrevivir bajo tierra por períodos largos durante el verano, para luego, emerger con la lluvia durante la época invernal; un conjunto de secretos llevados a la práctica en condiciones extremas. Notó la madre que su bebe sapito, tenía un gesto descompuesto en su rostro marrón. Así que interrogó a su pequeño al respecto. El sapito respondió con un par de rodeos, hasta que se atrevió a decir: -Madre, lo he intentado brevemente, como me haz enseñado en los días pasados, pero siento miedo a permanecer bajo tierra. -¿Cómo? -Interrumpió la madre con una sonrisa de incredulidad. -¿Mi hijo es acaso, claustrofóbico?. -¿Que es claustrofóbico madre? -Pre...
El águila se posó sobre el cuerpo de la perdiz, que indefensa y devastada ya por sus heridas, veía impotente su sombrío destino acercarse con rapidez. Con altivez, rascaba la agresora, las hebras del destruido nido, que un día tejiera la ahora maltrecha perdiz con afán. El ave rapaz levantó la cabeza, y echó un vistazo satisfecha ante los escombros que dejó a su paso. Arrogante paseó por entre los destrozos, sabida de su poderío. Agazapadas las demás aves y otros animales pequeños, en silencio escuchaban sus propios huesos resonar temblorosos, sintiendo calambres atar sus músculos. Pasivos consintieron, condescendientes el atropello, sin reparar siquiera, que su pánico alimentaba el ego de la cazadora; alineándose sin saber, en la fila de las víctimas potenciales. Tolerando de momento el actuar violento, con la alegría incipiente, de no estar en tan desfavorable situación. Un depredador se aventaja, y el espanto colectivo, como combustible aviva su poderío como la leña aviva el fueg...